Estrella de mar.

Eran las 6 de la mañana en la Ciudad de México, en un departamento pequeño por el Aeropuerto entraba el sonido de los pájaros que saben cuándo se madruga, el señor se despertó a seguir la rutina, tomando un baño, preparándose el desayuno. Era jubilado y viudo claramente no tenía prisa de absolutamente nada, ni siquiera para pensar en morirse.

El viviá solo desde hace 5 años y aunque a veces sentía una soledad inmensa,  agradecía la calma que esta traía, salía a comer todos los días, tenía el dinero para eso y nunca ánimos para hacer más allá de su chocolate caliente.

Gustaba de jugar lotería así que era un cliente frecuente del local, algunas veces ganaba premios pequeños que los usaba para darle cliente a esos meseros que día tras día  lo atendían. Él tenía familia pero no necesitaba estar con ellos siempre, además la mayoría acudía a él para préstamos que nunca iban a devolver. Además la mayoría no sabía administrar su dinero, pareciera que requerían una capacitación empresarial México.

Después de comer e ir a la lotería regresaba a su departamento para descansar, se dormía viendo películas en blanco y negro, algunas veces lo hacía en el sillón y cuando se percataba de eso proclamaba el día terminado y se iba a dormir para volver a comenzar el día de mañana.

[Vídeo: YouTube || Si quieres más contenido entra a WOBI || Fuentes: WOBI y UNAM ]

Él no lo sabía pero ese día soñó algo hermoso, una visita al mar, la brisa del mar, las olas, la arena en sus pies y lo que más le impresionó eran varias estrellas de mar ahí cerca de él. Le recordó cuando era joven y practicaba natación fue una sensación de tranquilidad que hacía años no sentía por nadie ni por nada. Abrió los ojos con todavía unas lágrimas de felicidad que se asomaron.

Ahora tenía un antojo que lo llevaría más allá de la cuadra: Ver una estrella de mar.

Hace mucho que no viajaba solo, la última vez fue con su difunta esposa, de ahí en fuera no le habían dado ganas de hacer un viaje, no le veía el caso. Pero esta urgencia de ver una estrella de mar le emocionaba mucho.

Él no sabía del internet ni nada por el estilo así que logró hacer el plan a la antigüita, ir a la agencia de viajes y que ahí le orientaran ¿En qué partes había estrellas de mar? ¿Cómo podía llegar ahí? La que la atendió era una señora que pareciera se había quedado en los 80´s con su cabello alborotado y su traje con hombreras.

Al parecer él no era el único con ganas de ver fauna marítima y había un lugar increíble donde llegar. Era un poco más complicado ver estrellas de mar porque no estaban en peligro de extinción y no tienen cerebro pero no era imposible.

El señor se dio cuenta de lo poco que sabía de las estrellas de mar pero eso era más motivación para ir, no tenía nada que perder, le sobraba tiempo.

Compró su boleto e hizo su maleta, arriba de la mesa dejó su boleto, folleto y algunos folletos informativos que le había dado. Sin embargo bien dicen que nosotros hacemos planes y Dios se ríe porque por desgracia iba a perder su vuelo porque iba a conocer a las estrellas de mar en su sueño eterno.